La Barra

Conviértete a la experiencia gastronómica

No dejes que tu restaurante sea uno más

Quizás tengas un merendero, un bar de tapas, de desayunos o un hotel. Tengas lo que tengas, llevamos mucho tiempo hablando a nuestros clientes de una palabra mágica y esencial: La Experiencia.

Nos encanta cuando empezáis a hablarnos de la buena materia prima que tenéis, cómo la seleccionáis, lo bien que presentáis los platos, del equipo de sala o el sumiller… Hasta ahí chapó, tiramos confeti y os aplaudimos por vuestro buen trabajo.

En la segunda parte de la reunión es donde la cosa se pone interesante. Os preguntamos si sabéis cuál es vuestro “customer journey”, el viaje que hace el cliente por vuestra marca, si conocéis la opinión que tiene el cliente sobre vuestro local y por qué repite, o por qué no. Ahí se empieza a hacer el silencio.

Así es como explicamos qué es “La Experiencia”. Y no es más que darle cariño a nuestro comensal. El servicio manifestado a través de lo que llamamos factor “wow” o factor sorpresa. Os contamos que debe existir en especial durante la entrada y la salida del restaurante. Ahí vuestro gesto cambia totalmente.

Entonces, vosotros nos empezáis a hablar de que “con el día a día tan ocupado que tenéis, no hay tiempo para estas cosas”, otros que “eso requiere inversión y acabáis de gastarlo en una cava o una reforma del local” (reforma hecha al tuntún sin tener en cuenta una estrategia, con objetivo claro ni un target definido, pero eso ya es otro tema). Llegados a este punto, sólo quedan dos opciones, agarrarse a la excusa o subirse al carro de “La Experiencia”, donde muchos ya están despuntando.

Un error común es creer que esto sirve sólo para las estrellas Michelin, que al resto no afecta, cuando el público está (y estamos) cada vez más acostumbrado a no sólo vivir, sino exigir esa sorpresa.

En nuestra agencia, por ejemplo, con el fenómeno FashFood no paramos de notarlo. Nos llegan grupos de clientes con la necesidad de que pasen cosas todo el rato y preguntándonos “¿qué tengo que hacer? , porque señores y señoras: el comensal quiere sentirse parte activa de la experiencia, del restaurante.

¿Nuestro consejo? Es momento de dar el paso y reconvertirse para conquistar al público exigente, sin miedo y con mucho cariño que aportar; porque en ocasiones el esquema de servicio que tenéis está tan cuidado que implantando algunos detalles ¡Voilà! El restaurante se transforma y la señora “Experiencia” aparece con todo su brillo. Eso sí, el trabajo siempre bien hecho, por profesionales, con una estrategia coherente a tu trabajo. Con cabeza y con corazón. Con estrategia y con cariño.

Si no sabes por dónde empezar, ya sabes, a nosotros no hay nada que nos “pirre” más que diseñar una experiencia a tu medida y a la de tus clientes.

Fotos: La Cámara Roja

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